Todo empezó en lo que parecía ser un salón de clases dentro de una escuela, no era un colegio que reconociera de mi infancia, al parecer estaban arreglando el aula porque iban a organizar una pequeña comida para todos y después de eso comenzarían unas clases particulares, no eran clases normales de la escuela, sino una especie de taller al que acudían personas de distintas edades, si tuviera que calcularlo diría que la mayoría tenía entre quince y veinte años, aunque también había algunos menores de trece y adultos de unos veinticinco a treinta años, en fin… No recuerdo muy bien de qué trataba el taller, creo que era algo relacionado con humanidades, convivencia o algún tema parecido, recuerdo que antes de empezar las clases todos teníamos que comer algo, a nuestro salón le había tocado una comida bastante mediocre a comparación de los otros,
una especie de arroz que no se veía muy rico, aunque a nadie parecía importarle demasiado, yo decidí salir del aula para comer tranquilamente debajo de uno de los tejados de la escuela, ya estaba empezando a oscurecer y el cielo tenía ese aspecto nublado de las tardes en las que parece que va a llover, mientras estaba ahí sentada una chica se acercó para hacerme compañía, resultó ser una de las profesoras del taller, así que empezamos a conversar un poco, me comentó que ya estaba por irse, por lo que no llegaría a darme clases a mí, después hizo un comentario sobre nuestras edades. La conversación fue agradable, bastante normal, después ella se marchó y yo me quedé sola esperando a que llegara la hora de entrar al salón.Hasta ese momento, todo había sido bastante tranquilo, no
había nada particularmente extraño, sin embargo, después de un rato empecé a
sentirme rara, no sabría explicar exactamente qué cambió, pero poco a poco me
invadió una sensación de incomodidad, era como si algo estuviera mal, aunque no
pudiera identificar qué era, intenté ignorarlo, pensando que quizá simplemente
me estaba poniendo nerviosa por alguna razón, pero la sensación no desaparecía,
antes de regresar al salón decidí ir al baño y aquí es donde todo empieza a tomar
un rumbo raro, apenas entré al baño la sensación de incomodidad se intensificó,
como si de pronto me encontrara en un lugar en el que definitivamente no tenía
que estar, no había ocurrido nada todavía pero mi cuerpo estaba convencido de
que algo iba mal, intenté convencerme de que probablemente era paranoia y entré
al baño de mujeres, pero entonces la vi…
No sé cómo describirla exactamente, era como una versión
desfigurada de mí, una copia que conservaba lo suficiente de mi apariencia para
que pudiera reconocerme, pero que resultaba evidente que aquello no era realmente
yo, era algo desagradable, aquello no debía existir (aca dejo un dibujito para
que se hagan una idea, la verdad no sabía qué imagen usar de ejemplo porque
ninguna me convencía kkk)
Me quedé paralizada mirándola, sentía que no podía moverme
ni apartar la vista, entonces esa cosa empezó a hacer ruidos, eran unos sonidos
extrañísimos, como quejidos húmedos, una especie de ruido viscoso que no sé
cómo describir, no parecía estar hablando ni intentando comunicarse conmigo,
simplemente emitía aquellos sonidos mientras comenzaba a avanzar en mi dirección,
luego empezó a perseguirme, no recuerdo haber reaccionado inmediatamente, mi
cuerpo tardó unos segundos en obedecerme, cuando finalmente intenté correr
hacia la salida del baño aquella cosa ya había avanzado lo suficiente como para
bloquearme el camino, estaba demasiado cerca de mí y la idea de que pudiera
tocarme me provocaba un terror que no puedo explicar, así que intenté esconderme
en el baño de hombres, abrí la puerta esperando encontrar los típicos
cubículos, lavamanos y urinarios, sin embargo la puerta daba a un pasillo
larguísimo, tan oscuro que apenas podía distinguir sus límites, el suelo
parecía estar hecho del mismo material de una ducha o una piscina, y creo que
las paredes también tenían esa apariencia, aunque no estoy completamente segura,
podía ver el piso extendiéndose delante de mí, pero las paredes se perdían casi
por completo en la oscuridad. Al final del pasillo había una especie de
habitación amplia, un poco mejor iluminada que el resto, no quería entrar ahí,
de hecho, todo en aquel lugar me daba una sensación horrible, pero detrás de mí
seguía estando aquella otra yo acercándose cada vez más, así que tampoco sentía
que tuviera muchas alternativas, me obligué a avanzar y a medida que caminaba
por el pasillo empecé a sentirme cada vez más pesada, no era solamente el
miedo, sino una sensación física de incomodidad que parecía aumentar con cada
paso, sentía que me costaba moverme, como si el aire se hubiera vuelto más
espeso, estaba tan estresada que apenas podía pensar, la sensación era casi
insoportable, solo quería salir de ahí… Cuando finalmente llegué a la
habitación del fondo, descubrí que había un enorme agujero negro en medio del
suelo, no podía ver qué había debajo ni hacia dónde iba, era simplemente un
hueco oscuro que parecía tragarse toda la luz que había a su alrededor, no paso
mucho tiempo hasta que escuche pasos, varios pasos, miré hacia el pasillo y vi
que la otra yo había llegado, pero no estaba sola, junto a ella había varios
hombres que no reconocía, eran completos desconocidos, personas a las que jamás
había visto en mi vida, no sé de dónde habían salido ni qué relación tenían con
aquella criatura, pero en ese momento no pensé demasiado en ello, lo único que
podía pensar era que no quería que se acercaran a mí.
No tardaron mucho en arrojarme al agujero, grité, pero
después de un instante la oscuridad me envolvió por completo, no podía ver
nada, ni siquiera distinguir qué había a mi alrededor, y durante unos segundos
solo fui consciente de que estaba cayendo hacia un lugar desconocido sin tener
la menor idea de qué me esperaba al final, pero finalmente choqué contra algo,
no era un suelo sólido, había caído en una especie de líquido espeso y viscoso
que amortiguó parcialmente el impacto, no sé cómo describir la consistencia,
pero era densa, pesada y desagradable… En cuanto mi cuerpo entró en contacto
con aquella sustancia toda la incomodidad que había sentido hasta ese momento
alcanzó un nivel que ya no podía soportar, empecé a tener un ataque de pánico,
estaba hiperventilando, llorando y temblando sin poder controlarme mientras
intentaba quitarme aquella cosa de encima, me pasaba las manos por el cuerpo
tratando de limpiarme pero era inútil, no podía ver absolutamente nada y ni
siquiera sabía qué carajos era el líquido en el que había caído, podía ser
sangre, heces, barro, alquitrán o cualquier otra cosa que mi cabeza pudiera
imaginar, no quería pensar demasiado en las posibilidades porque sentía que iba
a desmayarme si seguía haciéndolo, lo peor no era solamente la sustancia en sí,
sino la sensación de suciedad que se había apoderado de mí, era como si
estuviera contaminada por algo que no podía quitarme, me abracé a mí misma
mientras lloraba, intentando recuperar el control de mi respiración, pero
seguía sintiendo aquella repugnancia por todo el cuerpo.
Después de un rato conseguí tranquilizarme lo suficiente como para ponerme de pie, las piernas todavía me temblaban y el cuerpo me pesaba muchísimo, el líquido me llegaba hasta un poco por debajo de la cintura, así que cada paso requería un esfuerzo que me revolvía el estómago, sentía ese líquido moviéndose alrededor y entre mis piernas, el simple contacto me provocaba ganas de vomitar pero no podía quedarme ahí para siempre, así que empecé a caminar débilmente hasta encontrar lo que parecía la entrada de una tubería, la parte superior estaba descubierta y, después de acostumbrarme un poco a la oscuridad, conseguí distinguir mejor el lugar, parecía que me encontraba dentro de una especie de estructura enorme con una plataforma elevada que contenía aquella sustancia y varias tuberías abiertas a diferentes alturas, yo estaba muy arriba en una de aquellas plataformas y más abajo podía distinguir otras aberturas por las que también parecía circular el mismo líquido, no tenía ni idea de dónde estaba ni de cómo ese sitio podía estar debajo de una escuela, tampoco sabía cómo escapar, para entonces la idea de volver a encontrarme con aquellos hombres o con la otra yo me aterrorizaba tanto que apenas podía pensar con claridad, no podia regresar por donde había venido, no quería quedarme ahí y tampoco podía soportar la idea de seguir dentro de aquella sustancia, todo me parecía tan horrible y la sensación de estar atrapada en ese lugar empezaba a aplastarme, así que miré hacia abajo y pensé: “Me mato”(así de mal estaba la situación dentro), no me detuve a analizarlo ni a pensar en las consecuencias de un intento de suicidio, simplemente sentí que prefería morir antes que continuar ahí, sé que es una decisión espantosa pero en ese momento estaba tan aterrorizada que no podía razonar con claridad, la idea de volver a encontrarme con aquellas personas me parecía insoportable y no veía ninguna otra salida, así que tomé la decisión de saltar al vacío.
Recuerdo que intenté colocarme de una manera que me
permitiera morir rápidamente, recogiendo las piernas y orientando la cabeza
hacia abajo para no sobrevivir a la caída, fue como un instinto o un impulso desesperado,
pero por supuesto ni siquiera eso salió bien pues no morí, en medio de la caída
mis piernas amortiguaron el impacto y en el proceso me las rompí, terminé viva,
herida y sin ninguna posibilidad de escapar por mi cuenta, el dolor fue
terrible y empecé a gritar, entrando en pánico una vez más, estaba atrapada, no
podía moverme y seguía sin entender qué estaba pasando, después de todo lo que
había sufrido para llegar hasta ese punto y que todo haya sido inútil me rompió,
pero entonces pasó algo extraño, cerré los ojos con fuerza, todavía gritando
por el dolor, y cuando volví a abrirlos estaba otra vez en la escuela, me
encontraba tirada frente a la puerta del baño como si me hubiera desmayado allí
mismo, ya no estaba cubierta de aquel líquido asqueroso, mis piernas estaban
perfectamente bien y no parecía haber ninguna señal de que hubiera pasado algo
fuera de lo normal, por un instante todo parecía indicar que simplemente me
había mareado o desmayado frente al baño y que lo demás había sido un sueño,
pero había un problema, aunque mi cuerpo estaba intacto yo seguía sintiéndome
exactamente igual que antes, mis piernas temblaban, el corazón me latía a toda
velocidad y la incomodidad que había sentido dentro de aquel lugar no había desaparecido,
seguía teniendo una sensación de miedo y repugnancia que no podía controlar, y
sobre todo, la sensación de suciedad seguía ahí, sentía picor por el cuerpo,
tenía la impresión de estar húmeda y me resultaba imposible dejar de pensar que
había algo desagradable sobre mi piel, era como si mi cuerpo todavía estuviera
dentro de aquel agujero, cubierto por aquel liquido espeso… No quise comprobar
si el baño era normal ni averiguar qué había ocurrido, estaba demasiado
aterrorizada como para entrar de nuevo, así que decidí alejarme de allí y
regresar al salón del taller, en ese momento lo único que quería era estar
rodeada de gente en un lugar que pareciera normal y convencerme de que todo
había sido una pesadilla desagradable.
Mi cabeza empezó a dar vueltas otra vez, ahora estaba
todavía más paranoica porque ya no podía aferrarme tan fácilmente a la idea de
que todo había sido una simple pesadilla, una parte de mí estaba convencida de
que algo había ocurrido realmente en aquel baño, aunque no tuviera ninguna
prueba y no pudiera explicar qué demonios había sido, el profesor me llamó la
atención porque llevaba demasiado tiempo parada ya que quería empezar con el
taller, me pidió que me sentara y yo obedecí sin mirar a nadie y buscando uno
de los puestos donde pudiera pasar lo más desapercibida posible, pero entonces
mi teléfono empezó a vibrar y a sonar sin control, lo miré confundida ya
siempre lo tengo en silencio, pero al encenderlo descubrí que toda la interfaz
había cambiado, aparecían publicidades por todas partes, se abrían aplicaciones
que no reconocía y el teléfono parecía estar haciendo cosas por su cuenta, era
evidente que tenía algún tipo de virus, o al menos eso fue lo primero que
pensé, normalmente no me habría preocupado demasiado por algo así, tengo cierta
experiencia quitando virus de publicidad, es bastante fácil y bastante común, el
problema era que en ese momento estaba demasiado alterada como para
concentrarme, y el maldito aparato ese parecía querer que todo fuera todavía
peor, intenté buscar un bloqueador de anuncios que suelo utilizar cuando me
encuentro con algún virus de ese estilo, pero no conseguía encontrarlo, busqué
la aplicación en la Play Store y no aparecía por ninguna parte, después intenté
buscarla en Google, pero cada vez que escribía “ad detector” las letras de la
palabra “detector” cambiaban sin sentido y el buscador terminaba mostrando
resultados completamente diferentes a los que necesitaba, para ese momento el
teléfono no dejaba de vibrar, el profesor ya me había llamado la atención por
el ruido y varias personas del salón estaban mirándome, yo intentaba arreglarlo
desesperadamente, pero cuanto más lo intentaba peor parecía ponerse todo, encima,
algunas de las ventanas que aparecían en la pantalla mostraban contenido subido
de tono, así que no solamente estaba lidiando con un teléfono todo echo cagada,
sino que además tenía que hacerlo frente a un grupo de desconocidos que
probablemente estaban empezando a pensar lo peor de mí, quería que el suelo me
tragara, un chico que estaba sentado detrás de mí comentó que trabajaba con
cosas de ese tipo y que quizá podría ayudarme, yo ya estaba tan avergonzada y
desesperada que no lo pensé demasiado y le pasé el teléfono para que lo
revisara, por supuesto entonces la situación consiguió empeorar todavía más, al
parecer el virus había llenado mi teléfono de pornografía por alguna razón, no
sé cómo ni por qué, pero ahí estaba, apareciendo entre las cosas que se abrían
sin mi permiso, no hace falta que explique la cara que puse en ese momento, quería
desaparecer, salir corriendo del salón y no volver a ver a ninguna de aquellas
personas en mi vida, el chico intentó revisar el teléfono, pero me dijo que
nunca había visto un virus como ese y que no conseguía hacer prácticamente
nada, después me comento una posible explicación, quizá el problema había
comenzado porque el teléfono se había conectado automáticamente al Wi-Fi
público del baño y alguien había aprovechado esa conexión para hackearme e
instalar algo malicioso, la otra posibilidad, era que alguien que ya tuviera acceso
a mi teléfono o yo misma hubiera descargado alguna aplicación sospechosa.
Casi me desmayo con la mención del baño de nuevo.
No sé cómo explicarlo, pero escuchar aquello fue como
recibir una confirmación de todos mis peores temores, hasta ese momento todavía
podía intentar convencerme de que lo ocurrido en el baño había sido una
alucinación, un sueño o cualquier otra cosa que mi cerebro hubiera inventado, pero
ahora había una conexión, simplemente estaba segura ¿Y si de verdad había
sucedido algo en ese baño? ¿Cómo era posible que algo tan absurdo estuviera
ocurriendo? Incluso pensé que algo pudo haber ocurrido en ese baño y mi cerebro
lo proceso diferente, tal vez la otra yo, las piernas rotas, el líquido y los
hombres no eran reales, pero era mi cerebro procesando de forma diferente un
recuerdo que si paso en ese baño.
Me empecé a hiperventilar de nuevo, sentía que la cabeza me iba a explotar y que ya no podía soportar ni una sola cosa más, las vibraciones del teléfono insistentes que no conseguía detener, me taladraban el cerebro, cada vez que el aparato vibraba sentía que algo me atravesaba la cabeza y no conseguía concentrarme en nada que no fuera el ruido, las miradas de los demás y el recuerdo de lo que había visto, el chico me preguntó si estaba bien y en un intento de tranquilizarme me puso una mano en el hombro, pero no podía más, no quería escuchar nada, no quería sentir nada, no quería que nadie me tocara ni que siguieran mirándome, estaba tan saturada que hasta el simple contacto de una mano me resultaba insoportable en aquel momento, todo se mezclaba en mi cabeza, el baño, aquella cosa que parecía ser yo, los hombres, el agujero, el líquido asquerosa, la pizarra, el teléfono y la posibilidad de que nada de aquello hubiera sido solamente un sueño, sentía que estaba a punto de colapsar, no podía respirar con normalidad, no conseguía pensar con claridad y lo único que quería era escapar de aquel lugar, aunque ni siquiera sabía de qué estaba intentando escapar exactamente, y justo cuando sentí que ya no podía soportar absolutamente nada más, me desperté.
Abrí los ojos en mi cama, con un enorme dolor de cabeza,
honestamente QUÉ COÑO FUE TODO ESO??LOL?????????
En fin, otra pesadilla para la colección i guess, le doy un 5/10, claramente este sueño fue más enfocado en lo psicológico que lo físico, aunque las piernas rotas le dan puntos extra, con unos cuantos retoques podrías ser un juego interesante jsjsj♡






No hay comentarios:
Publicar un comentario